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19 de julio de 2009

Descansa en paz

En las primeras horas del viernes 17 de julio de 2009, Dani dio su último suspiro. Fue el momento de partir... a todos nos tocará en algún momento.
Nació y murió acá, en casa. Durante los últimos 16 años fue testigo de numerosos acontecimientos familiares. Viajó en el auto de papá... cuando papá tenía auto. Presenció todos mis fracasos amorosos y me vio blasfemar a cada una de las mujeres que me rechazaban. Me vio llorar, me vio reir a carcajadas. Me vio crecer, equivocarme, levantarme y volver a caer. Siempre ahí, mi felino amigo, formó parte, sin quererlo, de la etapa más importante de mi vida.
Qué si fue feliz? No le faltó nunca nada. Siempre habría un lugar acolchonado donde descansar. Comida por doquier y agua para saciar la sed. Mimos y pelotas saltarinas. Todo lo que un gato doméstico puede pedir.
HongoxHongo le rinde un humilde homenaje a Dani, el felino que ingresó a mi vida cuando yo gozaba de tan sólo 11 primaveras.

Daniel Lee, "Dani".
26/09/1993 - 17/07/2009

Postal repetida. Dani durmiendo a pata suelta.
Descansa en paz, peludo amigo!


En casa nuestra nueva mascota era una gata a la que llamamos Lili Lee ("Lili" porque en un documental alguien había dicho que la letra "i" era un sonido agradable para los felinos, y "Lee" porque en nuestro barrio abundaban los carteles coreanos con ese apellido. Por lo tanto "lililí", no sólamente sería un nombre que le agradaría por demás sino que pasaría inadvertida entre la gente del barrio).


Lili Lee, madre de Dani.

Resultó ser que la nueva integrante de la familia, estaba gestando en su interior 3 gatitos más. En la primavera de 1993 nacieron Dani y sus 2 hermanos. Era la primera y única vez que presenciaba un nacimiento. Ahí nomás, en vivo y en directo vi nacer a cada uno de esos gatitos en la sala de maternidad especialmente diseñada para la ocasión.


Lili y los recién llegados. Ciegos y torpes, pero hermosos.


Con el tiempo los pequeños retoños fueron creciendo y lamentablemente en casa no había lugar para 4 gatos! Se tomó la desición entonces, de separarlos, de brindarles un hogar más cómodo a cada uno de ellos.


En sus marcas, listos, ya!

Sin embargo el pequeño blanco, con su inquietante personalidad habría de cautivar a la familia y por lo tanto se quedaría con su madre.
El nombre Daniel, se debe a su personalidad eléctrica y el nombre se tomó de la serie "Daniel el terrible"... obviamente a mis 11 años no tenía ni voz ni voto para elegir el nombre del nuevo integrante.

Porqué Dani y no otro? Evite suspirar al ver esta foto. Vio?


Dicen las malas lenguas que Dani heredó la hiperquinesis de mi padre. De acá para allá y de allá para acá. No paraba ni un segundo. Ya de recién nacido era el único que se escapada de la caja con el riesgo que eso implicaba. Aparecía en cualquier lado a cualquier hora.


Lili diciendo: "Pero quedate quieto viejo!"


"Cómo llegó ese gato a ahí?!"


A medida que fue creciendo comenzó a tener problemas con su madre.... (esto me recuerda algo). Ya no podían convivir. Se peleaban. Se agarraban fiero. La decisión fue que uno de los dos debería abandonar la casa. Lili.... estás nominada.
A partir de entonces la vida de Dani trancurrió sin sobresaltos. Un gato al que no le faltó nunca nada. Bah..... novia nunca tuvo.... pero nunca se quejó. Un gato que fue feliz y que lo agradecía calentando nuestros pies en las frías noches de invierno.


Cómodo?


Nada mejor que unas vacaciones luego de un duro año de descanso.


Amante del Sol, pasaba largo tiempo en la ventana o en cada lugar donde podía entrar un poco de luz solar. Como a los eclipses, no era aconsejable mirarlo directamente ya que podría dañar la vista. Su pelo reflejaba la luz de manera asombrosa, convirtiéndolo en una Luna de tamaño hogareño.







Con el día a día Dani se fue convirtiendo en uno más. Su pequeña rutina parecía mantenerlo contento. Más de una vez habré envidiado su plácida comodidad mientras yo tenía que salir al colegio abrigado y él se quedaba en cama durmiendo hecho una bola de pelos.



Este invierno será duro sin su calor a los pies de la cama.
Te vamos a extrañar querido amigo.


16 de octubre de 2008

Itinerario de una hazaña

El sábado 3 de mayo de 2008, tres jóvenes artistas se lanzaron a la aventura de recorrer las rutas del oeste de La República Oriental del Uruguay con el objetivo de captar fabulosas imágenes con sus cámaras digitales. La "Travesía ciclística: Carmelo-Nueva Palmira" era a priori una tarea sencilla: a nadie le asustaban sus 55 km de recorrido total.
-"Somos jóvenes!!"- arengaba a sus compañeros el mayor de los ciclistas. Nadie había reparado en las trampas del destino y en los pormenores de un viaje tan largo.
Los lectores serán testigos de una historia maravillosa ... un canto a la hermandad entre los pueblos en un relato que incluye vientos huracanados, elevaciones del terreno y sobre todo, paisajes arrrrrmosos.

Para situar al lector, el departamento de "Aventura y Cartografía" de HongoxHongo elaboró el siguiente mapa, con los datos relevados en la travesía.


Bueno, primero lo primero, desayunar, preparar los rodados, los víveres y a pedalear se ha dicho!

He aquí el primer inconveniente: bicicletas sin cambios. Tome nota: si se decide a recorrer rutas por ahí, hágase con una bicicleta liviana y con cambios, sino quédese en su casa.

Si de alguna manera queríamos pasar desapercibidos (a pesar de nuestro acento porteño y nuestras cámaras colgadas en el pecho como turistas chinos) nada mejor que un termo metálico. A cargar de agua caliente el cilindro y a guardar las benditas sopas instantáneas y las Rodhesias en las mochilas. "Vamo'! Vó'!"..... y arrancamos viaje.
Un día maravilloso, una temperatura ideal, un par de nubes por ahí pero nada raro.

He aquí los heroes! Viven!
De izquierda a derecha: Dr Oroná, Licenciado Guerrero y Cabo Arévalo.

Los primeros 12 km del viaje fueron una maravilla: ruta arbolada, verde cesped alrededor, cantar de pájaros, poco tránsito y una temperatura maravillosa.



Pasamos por el campo de Golf del Four Seasons, "Qué topetitud!!!" diría una vieja amiga. Allí estábamos nosotros, codeándonos con el jet set.


Un par de kilómetros más y llegamos al Puente Camacho (Puente Castells). Sabíamos que de ahí y saliéndose de la ruta unos 2 km íbamos a llegar a una tal "Estancia Narbona".
Resultó ser que la "Estancia de Narbona" es el edificio más antiguo de la República Oriental del Uruguay que se conserva en sus lineamientos originales. Fue edificada entre 1732 y 1738 (Mirtha Legrand ya hacía sus almuerzos) y si bien está bastante deteriorada (no hablo de Mirtha) a la vez se conserva bastante bien. Raro no?
A la salida del puente un camino de tierra se adentraba entre la maleza. "Por acá!"-dije- y los muchachos me siguieron. Pedaleamos por el ripio unos minutos y al doblar en una curva se apareció ante nosotros una elevación impresionante. "Nah! Hay que pedalear hasta allá?" y gargamuza contestó: "y daaaaaaaaaaaaaaaaaaaale". Palo y palo y las piernas no daban más. A bajarse de la bici y caminar. "Más te vale que esté bueno!"-me dijeron con tono amenzante. Gulp... tragué saliva y seguí caminando.
Finalmente llegamos hasta arriba de todo y una tranquera cerrada con una cadena me hizo putear en arameo. Changos! Me miraron mal. Con cara de "te carneamos ahora mismo!" Pero tantas horas de Mc Gyver iban a servir para algo algún día, logré "desencadenar" la tranquera y nos mandamos sin saludar.... oh no!!!! Más subidas!!! Pedaleamos por caminos sinuosos y llegamos al fin al lugar. En el punto más elevado ahí se encontraba ante nosotros la "estancia de los Narbona"

Picardía Rioplatense! En un descuido alguien cambió el vehículo de Oroná por un vacuno.... fea la actitud. "Qué es un vacuno?"

Una señora muy atenta resultó estar a cargo del cuidado de la estancia y nos mostró el lugar. Un silencio maravilloso rodeaba el lugar. Verde por doquier, pajaritos, y mucha textura. Oh my god!



El recorrido fue breve y luego nos dedicamos a sacar fotos por todo el lugar.
Nota nro 2: Ni se le ocurra andar de noche por aquí... tiene un aspecto tenebroso y además los murciélagos lo van a defecar de arriba a abajo (Como defecan la mayoría de los seres).

Firmamos un cuaderno de viajeros donde debíamos poner en un ítem "De donde viene?" y Arévalo no puso "del camping", pero casi. Muy rico todo, un sorbo a la Coca-Cola re caliente y a seguir viaje.
Oroná recuperó su rodado, dejó abandonado al vacuno (trasladarlo con nosotros hubiera sido complicado) y partimos saludando a la señora. "Ta luego mija, que pase bien!"
Las terribles subidas de la ida eran ahora unas placenteras bajadas donde la velocidad hacía estragos en nuestras melenas y en las que el viento reconfortador de entrepiernas hacía su trabajo a la perfección.

Ok, de vuelta en el puente y a seguir dándole..... pero...... la ruta no se hizo más angosta?....... Opa! y estas subidas?....... Cuándo pasará?
Resulta que del Puente Camacho (JaimeCastells) a esta parte, la ruta ya no era más arbolada, no había pajaritos, sólo unas subidas y bajadas impresionantes en las que obviamente, debido a nuestro rudimentario medio de transporte, teníamos que transitarlas a pie.

No eran una o dos subidas.... fueron 12 kilómetros de un camino insoportable. Lindas las bajadas, sufridas las subidas. Ah, y además un viento en contra contínuo. Era otro planeta!! Muy diferente al anterior.
Lo qué sufrimos señores!!! Y hasta estuvimos a punto de pegar la vuelta con la cabeza gacha, guacha, guaracha. Un alto en el camino, unas sopas, unas Rodhesias y una advertencia lanzada al aire: "si detrás de esta loma no cambia el panorama, nos volvemos". Gulp! Tragué saliva nuevamente..... mi vida corría peligro, me iban a linchar. Tenían los rostros desfigurados, cansados y veían en mí un pollo desplumado listo para meterlo en la cacerola. "Vean!!! De acá se ven las máquinas del puerto!!"
Levantamos campamento, una almuerzo por demás extenso y una vez más, culo en el asiento y a mover las patas.
No sólo que el panorama no cambió nada en cuanto al camino, sino que además unas nubes negras amenazaban con ponerme la frutilla al postre en el banquete canival de mis compañeros.
No sé cómo aguantaron, pero le siguieron dando a los pedales y finalmente llegamos a unos silos cerealeros, más subidas y por fin, la ciudad de Nueva Palmira.
Este es el momento en el que el lector dice: "Viva muchachos!!! Lo lograron!!!!" y se le dibuja en el rostro una sonrisa melancólica. Nosotros dijimos..... "uf! al sudar!".
Sacamos un par de fotos por ahí.....

... y nos dimos cuenta que La ciudad de Nueva Palmira era muy parecida a la de Carmelo, un poco más urbanizada quizás. La edificación, las calles, era casi lo mismo... salvo por el muelle en la costa desde donde se podían ver las máquinas del puerto y los barcos cerealeros.

Lo cierto es que había empezado a nublarse fiero y temíamos por nuestra vida. Pedalear todo ese trayecto de vuelta con lluvia? Si bien no era tarde, el cielo estaba bastante oscuro y la luz natural no era de lo más fuerte. Así que sin más preámbulos, decidimos abastecernos con algún alimento fortalecedor y emprender la retirada.

No sabemos el por qué del retraso de Oroná en el almacén de provisiones. Dicen que entretuvo a la muchedumdre con una cuchara en la boca y un huevo en la punta, mientras manoteaba el primer paquete de galletitas que tenía al alcance.

Proseguimos viaje, con las mismas subidas y bajadas que en la ida, pero se hizo mucho más liviano. El placer de una ducha calentita al regresar nos daba la fuerza necesaria para no bajar los brazos... ni las piernas.

Vamos Oroná!!! Usted puede!!! Nosotros los más rápidos, lo esperamos aquí arriba.

Y llegamos al puente nomás! Sabíamos que a partir de ahora todo era mucho más fácil. Y fue en ese momento cuando Oroná lo hizo. Sí señores! La gruya, la garza... cómo quieran llamarlo..... el grito de guerra se hacía escuchar y era el sonido que estábamos esperando. Ahora sí, podíamos sentirnos orgullosos, lo habíamos logrado.



Quedaba tiempo para una merienda al costado del camino. Ya estábamos cerca. A la vuelta de la esquina nos esperaba la estirada de piernas y una cena fortalecedora.

Llegamos muchachos! Lo logramos. Yo no lavo los platos esta noche. Y Oroná?.... Arévalo, lo vió al Dr?.......

Resulta que el Dr, rompió la cadena de la bicicleta a la entrada del pueblo y jamás nos enteramos. Cuando llegamos al puesto de churros, notamos que algo nos faltaba. Arévalo volvió camino atrás para averiguar qué pasaba y lo encontró, tirado en el suelo, chupándose el dedo y balanceándose de atrás a adelante.
Mientras aguardaba por ellos, tomaba las últimas fotos de la travesía.... siempre hay tiempo para una foto más.

Y aquí termina la travesía, pero él te mató, da vía da, pará, más. El tema todavía da para más...
Al otro día en las duchas del camping un "acampador" nos pregunta.... "Cómo les fue ayer? Mucho viento no? Y si... esa ruta es complicada". Hasta aquí puede parecer un dialogo normal. El tema es que a ese señor era la primera vez que lo veíamos y jamás le habíamos comentado a nadie lo de nuestra travesía.
Quien era ese señor?..... cabía alguna posibilildad que fuera, como muchos comentaban en el pueblo, uno de los tantos fantasmas que se escapan de vez en cuando de la Estancia Narbona?!
Ni nu ni nu ni nu ni nu.........

17 de abril de 2008

Las perlitas del Dr Oroná

El Dr Oroná analizó las fotos del encuentro en su laboratorio y descubrió unas perlitas muy interesantes que ha enviado a la redacción de HongoxHongo para compartirlas con todos nosotros.
HongoxHongo no se hace responsable por el material publicado a continuación. "Las perlitas del Dr Oroná" pertenecen a su autor y a él deben dirigirse todas las críticas.

Ah bueno! Esto era un "juego de las estrellas"? Hubieran avisado antes che!

En un intento desesperado por quedarse con el "Duelo de Titanes", Arévalo es sorprendido con las manos en la masa.

Aprovechando el colorido uniforme, el equipo de "los violetas" metió en la cancha jugadores extra. Primero este personaje....

...y luego este animal.

Es sabido que en el área pasan muchas cosas a la hora de ejecutarse un corner, pero esto no lo habíamos visto nunca. En medio del tumulto, un jugador rival, le estampa una leyenda en la camiseta al pobre Arévalo, blanco de todas las cargadas.

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